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El próximo lunes, celebramos un año más el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer o en origen, el Día de la Mujer Trabajadora.

Reflexionando sobre la realidad actual de la situación de la mujer en una sociedad mayoritariamente machista, me pregunto cómo es posible que estando en pleno siglo XXI, con todas las moderneces que nos rodean y todo lo modernas y modernos que queremos ser, cómo es posible que aún tengamos que salir cada 8 de marzo a la calle para poder tener visibilidad y reivindicar nuestros derechos. Este tema, ¿no debería estar ya resuelto?

 Hemos llegado a la luna, se han desarrollado un sinfín de tecnologías que nos hacen la vida mucho más fácil e incluso se ha fotografiado un agujero negro, pero en políticas de igualdad de género seguimos estando bastante verdes. Según Naciones Unidas, actualmente continúan existiendo restricciones legales que impiden a 2.700 millones de mujeres acceder a las mismas opciones laborales que los hombres. Menos del 25% de los parlamentarios eran mujeres en el 2019, y una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia de género.

Que se ha luchado, con sudor y lágrimas por los derechos de la mujer y se sigue haciendo es tan cierto como que la igualdad entre hombres y mujeres es todavía un espejismo. Nos empeñamos en querer empoderar a un tipo de mujer, cosa que está muy bien, y no deja de ser un paso adelante en esta lucha, pero ¿qué pasa con el resto de nosotras? No solo el lunes 8 de marzo es un buen momento para reflexionar. Reflexionar sobre los avances logrados, pedir más cambios y celebrar la valentía y la determinación de las mujeres de a pie, como tú y como yo, que cada día, intentamos hacernos un hueco en este mundo de hombres.

Y es que, el Día Internacional de la Mujer “conmemora la lucha de la mujer por su participación dentro de la sociedad, su emancipación y su desarrollo íntegro como persona”. Estas reivindicaciones nacen a finales del siglo XIX, después de la Revolución Industrial. Durante este periodo muchas mujeres eran explotadas y ninguna ley las protegía. El 8 de marzo de 1857, las “garment workers” o mujeres que trabajaban para la industria textil organizaron una huelga para defender salarios más justos y condiciones laborales más humanas. En el momento de alzar la voz, la policía las detiene.

http://www.redeco.com.ar/nacional/generos/20044-algunas-huelgas-de-mujeres-en-la-historia

51 años más tarde, el 8 de marzo de 1908, 15.000 mujeres vuelven a tomar las calles de Nueva York para exigir, a través del eslogan “PAN Y ROSAS”, un aumento de suelo, menos horas de trabajo, derecho al voto y la prohibición del trabajo infantil. Para ellas, el pan representaba la seguridad económica y las rosas, una mejoría en su calidad de vida.

https://90minutos.co/conmemoracion-8-de-marzo-dia-internacional-mujer-08-03-2019/

En 1910, durante la 2ª Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague (Dinamarca), con la participación de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, se decidió proclamar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. En 1975, las Naciones Unidas declaran el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Dos años más tarde, se convirtió en el Día Internacional de la Mujer y la Paz Internacional.

https://www.ngenespanol.com/traveler/la-dolorosa-historia-detras-del-dia-internacional-de-la-mujer/

Nos han marcado el 8 de marzo como nuestro día. Está bien, pero yo creo que no debería ser así. Nuestro día deben ser todos los días en los que demostramos lo que valemos en el trabajo, en casa o donde sea, sin etiquetas ni prejuicios. La historia está llena de mujeres anónimas que dieron su vida por sus ideales y gracias a las cuales se han mejorado muchas cosas. Aún así, todavía nos queda un largo camino para alcanzar la tan ansiada igualdad. Pero que esta situación se siga viviendo todavía hoy en día, debería hacernos pensar que algo no estamos haciendo bien, ¿no creéis?