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Estamos viviendo una pandemia mundial, y a un año vista desde que toda esta situación de película de ciencia ficción comenzara, hemos aprendido mucho sobre hospitales, sanitarios y demás jerga médica. Este acercamiento a un sector del que la mayoría de nosotros prefiere no saber mucho, ha ido evolucionando a lo largo de la crisis sanitaria, para convertirse en la actualidad en algo diferente a lo que conocíamos. En estos momentos, la expresión “tengo que ir al médico” ha perdido totalmente el sentido ya que a causa de la COVID-19, la telemedicina y la teleconsulta son los medios más seguros para poder recibir un diagnóstico.

La introducción de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en el sector sanitario ha ido poco a poco haciéndose un hueco, no solo para gestiones administrativas, también relacionadas con el paciente como el historial electrónico al que cualquier médico y desde cualquier hospital se puede acceder, o el control de los medicamentos a través de la receta electrónica. En nuestro país, soluciones como la teleconsulta o la telemedicina se daban en situaciones muy concretas, pero la pandemia las ha acelerado para poder lidiar de forma segura con el virus. Pero, ¿han venido para quedarse? No lo sabemos, pero que van a influir en la relación médico-paciente, eso seguro.

Todos estos cambios también afectan a la forma en la que hospitales, clínicas y farmacéuticas se dan a conocer a través de lo que se denomina Health Marketing o Medical Marketing. Una estrategia dirigida a los profesionales del sector sanitario que les permite la captación de clientes/pacientes, a través de visibilidad, posicionamiento y reputación de marca. Para conseguirlo, el Health Marketing debe estudiar a sus pacientes para conocerlos y entenderlos, descubrir lo que desean y poder ofrecérselo con el objetivo último de fidelizarlos.

Algunos expertos en el sector del Health Marketing opinan sobre esta inusual situación, y piensan que esta crisis es un reto, pero también una oportunidad para darle un empujón al proceso de digitalización en el sector sanitario, además de servir de estimulante a todas las empresas relacionadas con la salud y la belleza para que redirijan sus estrategias de marketing hacia las personas y sus necesidades reales, sobre todo ahora que tanto han cambiado.

En palabras de Enric Gómez, Director General de Punta Alta, “el Health Marketing atraviesa un proceso de rápida evolución por la COVID-19. A la introducción de las nuevas tecnologías y del Big Data en las técnicas de marketing, hay que sumar la imperiosa necesidad de instituciones y marcas de seguir comunicando con su público objetivo en un momento en que la comunicación “natural” se ha visto alterada por la limitación del contacto entre personas”.

“Esta situación ha acelerado el proceso de búsqueda de nuevas técnicas y canales para hacer llegar la información a cada público, de una forma mucho más digital. Las organizaciones que sean capaces de transmitir valores de protección, seguridad y confianza conseguirán conectar con sus públicos objetivo y fortalecer así su reputación de marca”, comenta Xavi Ribó, Director de Comunicación Corporativa de Roman.

Y es que, si algo estamos aprendiendo del dichoso virus, es que las cosas pueden cambiar muy rápido, algunas para mejor, y otras no tanto. Pero lo importante es ser lo suficientemente inteligentes para saber distinguirlas, y una vez haya pasado todo esto, quedarnos solo con las buenas, ¿no os parece?